03/10/2008
En un par de semanas volveré a las canchas
Los
Juegos Olímpicos y la etapa 2008 de la Selección
Nacional ya son un muy buen recuerdo. Estamos felices por todo
lo realizado, pero llegó la hora de retornar a cada uno
de nuestros equipos.
Como
ya saben, mi nuevo club es el Khimki de Rusia. Una institución
bastante nueva que tiene una estupenda organización
y muchas ganas de progresar y de triunfar en el básquetbol
europeo.
Sus
directivos apostaron fuerte con mi contratación y sumaron
varias figuras internacionales (Fridson y Garbajosa de las
Selecciones de Rusia y España, respectivamente) y las
expectativas son muy altas.
Ya
estoy en Moscú. Se trata de una ciudad enigmática
que iré descubriendo de a poco. El idioma es una barrera
muy importante, pero por suerte yo me manejo a la perfección
con el inglés y casi todos mis compañeros y
jefes de equipo también lo hablan.
Alex,
el chofer privado que por contrato me puso a disposición
el club, es un fenómeno que habla muy bien inglés
y por ahora es mi gran guía en la ciudad. Estoy casi
en sus manos!!
Regresar
al básquetbol europeo no me causó ninguna sorpresa
porque ya jugué en estos torneos durante años.
Conozco la idiosincrasia, las formas de juego y el paladar
de los aficionados europeos. La pretemporada fue muy dura.
A
diferencia de la NBA, acá se entrena las primeras semanas
con poco contacto del balón y mucho trabajo físico.
Corrimos de verdad!
Estuvimos
primero en Lituania y luego en Eslovenia. A partir de acá,
comenzaron los partidos amistosos y en uno de ellos tuve la
mala suerte de fracturarme el dedo meñique de la mano
izquierda. Fue un golpe tonto, que no lo sentí en el
momento pero que con el correr de los minutos me provocó
sensaciones raras en mi mano. Pedí el cambio, me pusieron
hielo, y los estudios posteriores determinaron la fractura.
Inmediatamente
viajé hacia Italia y en la ciudad de Bologna unos especialistas
que conocía de mis años en la Lega (la Liga
italiana) me construyeron una férula especial para
mi mano, que me permite entrenar con mis compañeros
aunque sin demasiado contacto con el balón. Calculan
los médicos que en un par de semanas estaré
en condiciones de volver normalmente a las canchas.
Pero
así es la vida del deportista. Convivir con las lesiones
es parte del juego y debemos asumirlo. Lo que sí les
prometo en esta nueva etapa en Rusia es contarles muchos detalles
de un país muy enigmático para nosotros, con
costumbres y tradiciones que les llamará la atención.
Hasta
la próxima.
|