06/08/2008
El grupo está en su mejor momento
Por fin dejamos Nanjin. Nos fuimos con la alegría de
haber ganado el torneo internacional Diamond Ball, pero la verdad
es que necesitábamos cambiar de aire.
La
estadía en esta ciudad no fue fácil. Acostumbrarnos
al cambio de horario, un clima terrible (al calor agobiante
y a la humedad, hay que sumarle que llovió todos los
días menos uno, y ese día no pudimos ver el
sol no sé si porque estaba nublado ó por la
nube de polución que contamina el aire), sesiones duras
de entrenamiento paralelas al torneo y una comida que nunca
fue buena en el hotel. El común de la gente no te entiende,
casi nadie habla inglés y muchas veces a uno le queda
la sensación de que no tienen mucho interés
en entenderte. Pero supongo que es un hecho cultural. Nuestro
médico, Diego Grippo, luchó varios días
con el cocinero del hotel para lograr un menú acorde
a lo que necesitábamos y nos gustaba. Pero fue imposible.
La comida era muy picante y con sabores demasiado extraños
para nosotros.
Afortunadamente
una tarde veníanos en taxi con Juan Pedro Gutiérrez
y nos encontramos con lo que sería nuestra salvación:
"Bella Napoli", restaurante italiano. Al día
siguiente invité al plantel a comer comida italiana
y a partir de esa noche, volvimos siempre a cenar a ese lugar.
La rueda fue girando y Manu Ginóbili, Chapu Nocioni,
Luis Scola y Fabricio Oberto fueron los sucesores en la lista
de anfitriones. Cada uno de ellos fue invitando y pagando
la cuenta general los días sucesivos.
Ahora
ya estamos en Beijing. Llegamos a la Villa Olímpica
y es tan fantástica como decían. Está
todo impecable, de gran nivel y poco a poco vamos descubriendo
las instalaciones. Recién están llegando los
atletas argentinos, y por ahora tuvimos contacto con el equipo
de judo y con la delegación de natación que
llegó junto con nosotros. Es muy lindo compartir el
mismo lugar, estar con otros deportistas que tienen el mismo
objetivo: dejar lo mejor representado a nuestro deporte. Estamos
alojados en el quinto piso de uno de los edificios argentinos
y, por ejemplo, en el primer nivel hay sala de películas,
juegos electrónicos y computadoras con Internet. Está
impecable.
Aparentemente
Beijing es otra cosa, una ciudad diferente y muy bien preparada
para los Juegos. Pero aún no salimos de nuestro nuevo
albergue. Lo que sí ya puedo decir es que la comida
de la Villa es impecable. El comedor funciona las 24 hs y
hay todo tipo de menúes. Para todos los gustos, para
todas las dietas y por supuesto que gratuito.
En
lo deportivo, el equipo va mejorando, el ritmo de los partidos
nos ayudó a encontrar mejor nuestro juego individual
y colectivo. Estamos confiados pero sabiendo que aún
falta crecer bastante para dar pelea en serio.
La
convivencia entre nosotros es fenomenal. El grupo está
en su mejor momento. La habitación que comparto con
Fabricio (Oberto) es la encargada de manejar la música
del Seleccionado. Yo pongo rageton, cumbia, punchi punchi
y hip hop. Fabricio se encarga del rock y el resto de la programación
musical.
Las
horas de ocio transcurren con diferentes competencias internas:
por un lado hay un mini torneo de poker donde por ahora sobresalen
Manu y el Chapu ( cómo ligan esos condenados), pero
otros estamos muy compenetrados en un torneo de fútbol
en playstation donde el dominio temporal está en manos
de Leo Gutiérrez, Luis Scola y Chicho Porta. Por supuesto
que las gastadas están a la orden del día, y
el honor cada uno lo defiende con todas las armas disponibles.
En
Nanjin aprovechamos un día libre para ir a visitar
un templo antiquísimo. No nos deslumbró como
esperábamos pero la visita fue muy divertida. Con Chapu
y Fabricio tocamos unas campanas muy antiguas en un anfiteatro,
pero sin saber le dimos con toda la fuerza para hacerlas sonar
bien fuerte. Al instante nos hicieron saber que solo había
que tocarlas sutilmente para que sonaran de maravillas (qué
bestias... pero aprendimos algo nuevo). Aprovechando el paseo
por el templo, Fabricio se compró un instrumento étnico
que por ahora solo evidencia las horas de práctica
que le faltan a mi compañero para sacarle un sonido
más o menos escuchable. Pero tiene una garra el Fabri...
¡¡y mis oídos sufren de una manera que
ni les cuento!!
Lo
que sí me causó gran sorpresa en Nanjin fue
el evento que organizó la empresa china que auspicia
la indumentaria de la Selección. Estaba previsto una
firma de autógrafos. Fue en un shopping y no solo había
muchísima gente sino que todo estaba decorado de una
manera NBA. Afiches, ploteados, camisetas, fotos de todos,
en fin: una puesta en escena de primer nivel. Y cuando uno
ve eso se pregunta por qué en Argentina nunca podemos
organizar algo así. La pasamos fantástico y
el público nos brindó mucho cariño.
Hay
muchas cosas para contar, pero se las iré describiendo
en las próximas columnas. Se acerca el torneo y todos
estamos muy enchufados, contentos y disfrutando esto. Espero
que ustedes lo disfruten tanto como yo.
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